Mezcladores,
disruptores, molinos y liofilizadores. El uso de cualquiera
de estos dispositivos produce una cantidad considerable de
aerosoles y cuando se trabaja con agentes o materiales biopeligrosos
deberán utilizarse dentro de una cabina de seguridad
biológica.
Mezcladores. Existen mezcladores de seguridad que previenen
las fugas desde el fondo de la jarra mezcladora y disponen
de una cámara de enfriamiento para la inactivación
biológica, además resisten los procesos de esterilización
en el autoclave y su rotor es sellado a prueba de fugas. No
se recomienda el uso de jarras de vidrio por el riesgo de
rotura, pero si es inevitable usarlas, las mismas deben colocarse
dentro de una jarra de polipropileno para prevenir el derrame
del contenido y de los vidrios en caso de rotura. Durante
el uso, deberá colocarse sobre la parte superior del
mezclador una toalla absorbente humedecida con desinfectante.
Antes de abrir el recipiente, debe esperarse a que el contenido
repose como mínimo por un minuto para permitir que
se decanten los aerosoles. El dispositivo deberá descontaminarse
después de ser usado.
Liofilizadores. Dependiendo del diseño
del liofilizador, podrían producirse aerosoles cuando
se cargan o descargan los materiales de la unidad de liofilización.
El material deberá cargarse dentro de una cabina de
seguridad biológica siempre que sea posible. La extracción
de la bomba de vacío deberá filtrarse para remover
cualquier agente peligroso, o podría ventilarse dentro
de una cabina de seguridad biológica. Después
de que se haya completado el proceso de liofilización,
deberán desinfectarse todas las superficies de la unidad
que hayan estado expuestas al agente. Si el liofilizador está
equipado con una cámara removible, la misma deberá
permanecer cerrada y solo ser abierta dentro de una cabina
de seguridad biológica. La apertura de ampollas con
material liofilizado deberá realizarse dentro de cabinas
de seguridad biológicas para controlar los aerosoles
producidos.
Mecheros y esterilizadores de asas. No deben
utilizarse mecheros de llama continua dentro de las cabinas
de seguridad biológica. La llama que roducen rompe
los patrones de flujo laminar del aire dentro de la cabina
y crea turbulencia; por otra parte, el calor que produce la
llama puede llegar a dañar el filtro HEPA e inhabilitar
la cabina. Es preferible utilizar esterilizadores eléctricos
de asas. Si no hay disponibilidad de este tipo de asas, podrían
utilizarse las de tipo desechable.