Ningún
método o desinfectante químico será efectivo
o práctico para todas las necesidades de desinfección.
En consecuencia, deberá seleccionarse el desinfectante
que resulte más conveniente como resultado de un proceso
de análisis que cubra al menos los siguientes interrogantes:
- ¿Cuál es el microorganismo a desinfectar?
- ¿Qué desinfectantes se utilizan para inactivar
el microorganismo de nuestro interés?
- ¿Qué grado de inactivación se requiere?
- ¿Cómo está el microorganismo presente?
Ejemplo: ¿Simple o complejo?; ¿sobre superficies
sólidas o porosas? o ¿suspendido en el aire?
Dependiendo de la naturaleza de la superficie se requieren
diferentes tiempos de contacto. Las superficies rugosas requieren
más tiempo de contacto que las superficies lisas.5
- ¿Cuál es la máxima concentración
de células que se prevé encontrar?
- ¿Puede esperarse que el desinfectante contacte el
microorganismo y que se logre mantener el contacto durante
el tiempo requerido?
- ¿Es compatible el desinfectante con el material a
descontaminar?
Algunos desinfectantes son corrosivos y se requiere que se
laven las superficies una vez hayan cumplido con los tiempos
de contacto.
- ¿Es el desinfectante estable? ¿En qué
condiciones?
- ¿Qué tipo de residuos deja el desinfectante
una vez aplicado?
- ¿Qué características de toxicidad,
alergénicas, cancerígenas o irritantes tiene
el desinfectante? ¿Tiene olores nocivos?
Se presentan a continuación las ventajas y desventajas
de los principales químicos desinfectantes, de forma
que se pueda tener una idea de cuándo utilizarlos.
Al final se presenta una tabla general de resumen en la cual
se incluye información relacionada con los siguientes
aspectos:
- Requerimientos de uso.
- Agentes que desactivan.
- Características importantes.
- Aplicaciones típicas.