CABINAS
DE SEGURIDAD BIOLÓGICA: USO, DESINFECCIÓN Y
MANTENIMIENTO
En 1962, como consecuencia del desarrollo de los filtros denominados
HEPA (High Efficiency Particulate Air), se logró que
el aire pudiera ser filtrado para ser descargado al exterior
del laboratorio o pudiera ser reciclado dentro de la cabina,
hecho que generó el desarrollo de las diversas clases
de cabinas existentes hoy en día.
En el presente documento se explicarán
las diversas clases de cabinas de seguridad biológica,
la forma cómo se encuentran clasificadas, cómo
se utilizan, cómo y con qué agentes se desinfectan,
cómo se tratan los incidentes que como derrames o salpicaduras
se presentan durante el trabajo normal del laboratorio, qué
componentes las integran y cómo se mantienen.
CABINAS
DE SEGURIDAD BIOLÓGICA
Las cabinas de seguridad biológica son equipos que
proporcionan una barrera de contención para trabajar
de forma segura con agentes infecciosos.
Se les conoce igualmente bajo otras denominaciones
tales como cabinas de bioseguridad, campanas microbiológicas
o campanas de flujo laminar.
Sin embargo, este último término
podría llevar a un lector desprevenido a interpretaciones
erróneas, por existir equipos aparentemente similares
que han sido desarrollados para efectuar otro tipo de actividades,
en las cuales se requiere de algunas condiciones de aislamiento
que pueden no tener nada que ver con microorganismos. Entre
esta última categoría estarían los denominados
“Bancos de trabajo limpio” (horizontales o verticales)
siendo sus principales usuarios las industrias electrónicas
y farmacéuticas.
Dependiendo de su diseño y clasificación,
las cabinas de seguridad biológica son adecuadas para
proteger al:
A)
trabajador
B) medio ambiente
C) producto
Son equipos que han sido diseñados para mantener un
área denominada zona de trabajo, libre de partículas
o de probables contaminantes tales como bacterias que puedan
alterar el producto con el cual se trabaja, afectar
la salud del trabajador que adelanta el trabajo, o afectar
el medio ambiente.
La protección se logra mediante
la combinación de elementos electromecánicos/electrónicos
(motor, ventilador, filtro, ductos, iluminación, etc.),
y procesos físicos (flujo laminar, diferencias de presiones)
que impulsan el aire a través de unos filtros especiales
de gran superficie, estratégicamente situados, que
tienen una eficiencia mínima de retención
de partículas del 99,99%, cuando el tamaño de
las mismas es en promedio de 0,3 µm (micrómetros).
Dichos filtros se conocen internacionalmente como filtros
HEPA y resultan adecuados para retener los aerosoles que se
generan cuando se realizan procedimientos experimentales con
agentes biológicos como agitación, centrifugación
o mezcla.